Anuario 2026

media o esa mezcla constante entre estrés y risas que os ha acompañado durante estos dos cursos... Echando la vista atrás, tampoco puedo pasar por alto que sois la septuagésima segunda promoción del co- legio. Ya formáis parte imprescindible de la historia de estas paredes que, desde 1953, no han cesado en la docencia. Allá por 1951, el padre Eladio de Castro llegó a la capital del Turia como prior de la comunidad de ocho agustinos destinados a levantar este colegio. Sé que lo estáis pensando, pero no; Santi no estuvo allí. Llegó unos poquitos años después como alumno. Recién licenciado comenzó como profesor, luego como director. Desde entonces nos ha acompañado en el ca- mino. Y también su camino, como el vuestro, comienza una nueva etapa en unos meses. Santi, gracias por tu labor durante todos estos años. Seguro que el carisma agustiniano te sigue acompa- ñando en esta etapa de tu camino. Y es ese carisma el que lleva imprimiendo la Orden de San Agustín, con su gran labor, en todos los que hemos pasado por aquí. Un carisma que, aunque no siempre seáis conscientes, ya corre por vuestras venas. Decía San Agustín: “ En la escuela agustiniana se en- seña por amor a los demás, y se aprende por amor a la verdad”. Y creo que todos los docentes que hemos pasado por vuestras vidas hemos intentado hacer pre- cisamente eso. Desde la fundación del colegio, miles de alumnos he- mos pasado por estas aulas. Y aunque las generacio- nes cambian, hay cosas que permanecen intactas: la ilusión de terminar, los nervios ante el futuro y el víncu- lo especial que se crea entre compañeros y profesores después de tantos años compartidos. En representación de todos ellos, os puedo decir que un poquito de nosotros se va con vosotros. Hemos in- tentado enseñaros matemáticas, historia, filosofía, len- gua castellana o física... pero también algo más impor- tante: esfuerzo, compañerismo, respeto y sentido crítico. Y también nosotros hemos aprendido mucho de vo- sotros: vuestra manera de ver las cosas, vuestra espon- taneidad y vuestra capacidad para encontrar siempre un motivo para reír incluso en los momentos más exi- gentes del curso. Todos hemos intentado realizar el mejor trabajo po- sible; pero somos personas y seguro que en algo nos habremos equivocado. Los aciertos, cogedlos; y los errores, disculpadlos, por favor. Como dijo el papa León XIV hace unos meses: “ No es ostentando nuestros méritos como nos sal- vamos, ni ocultando nuestros errores, sino presentán- donos honestamente, tal como somos, ante Dios, ante nosotros mismos y ante los demás, pidiendo perdón y confiando en la gracia del Señor.” Y creo que esa idea es especialmente importante en una etapa como la que ahora comenzáis. Dentro de unos meses vuestra vida dará un giro im- portante. Algunos iréis a la universidad; otros comen- zaréis nuevos proyectos, ciclos formativos o experien- cias laborales. Conoceréis gente nueva, descubriréis lugares distintos y tomaréis decisiones importantes. Os esperan cambios, nuevas responsabilidades y decisiones que poco a poco os ayudarán a crecer y a sentiros protagonistas de vuestro camino. Pero no tengáis miedo. Nadie tiene todo resuelto a vuestra edad. Ni siquiera los adultos, aunque a veces lo aparentemos. Permitíos equivocaros. Permitíos cambiar de opinión. Permitíos descubrir quiénes sois realmente. Y, sobre todo, no midáis vuestra vida solo por metas alcanzadas. Disfrutad también del camino. Retomando el poema de Kavafis: “Ten siempre a Ítaca en tu mente. Llegar allí es tu des- tino. Mas no apresures nunca el viaje. Mejor que dure muchos años y atracar, viejo ya, en la isla, enriquecido de cuanto ganaste en el camino sin aguantar a que Íta- ca te enriquezca.” Porque, al final, lo verdaderamente importante serán las personas que encontréis, las amistades que conser- véis, las experiencias que viváis y la persona en la que os convirtáis. Y ojalá, dentro de muchos años, cuando recordéis esta etapa, no penséis solamente en exámenes y traba- jos. Ojalá recordéis las risas en los pasillos, las conver- saciones antes de entrar en clase, las bromas internas que solo vuestra promoción entiende y esos pequeños momentos cotidianos que terminan convirtiéndose en los más valiosos. Muchas gracias por todo lo que nos habéis aportado durante estos años. Gracias por vuestra alegría, vuestra energía, vuestra paciencia... y también por vuestra infi- nita creatividad para encontrar excusas. Recordad siempre que ésta será vuestra casa, el lugar al que podréis volver con cariño cuando miréis atrás y recordéis estos años. Ha sido un orgullo acompañaros en esta etapa. Enhorabuena, promoción 2025-2026. El futuro es vuestro 141 agustinosvalencia.com COLEGIO STO. TOMÁS DE VILLANUEVA

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