Anuario 2026
i v i mo s en la era de la eficien- cia y de los resultados desde un prisma econó- mico. El despegue del proceso industrial acompa- ñado de la globalización, el auge de las nuevas tecnologías y la sociedad de consumo ha hecho que la utilidad se convierta en un criterio para valorar lo bueno. En este sentido y por inercia, en muchas ocasiones también valoramos el sistema educativo buscando resultados numéricos que en última instancia puedan reportar una buena vida desde un prisma también económico y no cabe duda de que necesitamos no solo sobrevivir sino también vivir bien con todas las necesidades cu- biertas. Sin embargo, en este artículo y como miembros de una misma comunidad cabe que nos replantee- mos que es eso de la buena vida pues satisfacer únicamente necesidades materiales o la búsque- da de placer ya lo hacen los animales y no es que debamos menospreciarlos, pero el ser humano no solo busca satisfacer esas necesidades primarias, sino que desea vivir siendo plenamente humano y eso implica algo más. A lo largo de la historia del pensamiento existe una gran controversia sobre el significado de la buena vida y no existe una única respuesta, pero las distintas teorías que se han ido desarrollando coinciden en que vivir bien implica algo más pro- fundo que la mera acumulación de bienes mate- riales o placeres inmediatos. La virtud, la razón, la libertad, la responsabi- lidad y las relaciones humanas aparecen como elementos fundamentales para alcanzar una vida plena. En consecuencia, la buena vida puede entenderse como la búsqueda constan- te de un equilibrio entre el bienestar personal, el desarrollo moral y el compromiso con los de- más. En este sentido es en el que podemos entender- nos como comunidad educativa en la que todos y especialmente los adultos debemos velar por que los menores alcancen eso que se entiende por buena vida y que parece que no solo tiene que ver con el éxito académico que también, sino con desarrollar un interés por el saber, un pensamiento crítico y un compromiso moral con los demás, no solo con los más cercanos o los más afines a mí sino con el mundo en general. Siguiendo las palabras del Papa León XIV, la fe- licidad no es tener más sino amar más y vivir en comunión y la educación debe estar enfocada a aprender a tejer lazos creando vínculos entre per- sonas, culturas y pueblos palabras que incluyen a la diversidad. Si velamos por el derecho que todo ser hu- mano tiene de ser feliz debemos dejar de volcar todos nuestros esfuerzos solo en los resultados a sabiendas que incluso estos serán mejores cuando se vean completados por el aprendizaje de aquellos valores que les permitan ser felices como el interés por la verdad frente a la mani- pulación, la importancia de saber hacerse pre- guntas para fomentar la interioridad, la capaci- dad no de debatir sino de dialogar para llegar a acuerdos justos buscando la paz, la compasión y la solidaridad ante los más vulnerables, la fra- ternidad y el reconocimiento de la dignidad hu- mana. El fomento de dichos valores puede llevarlos a conseguir una buena vida siendo como diría Platón los verdaderos ricos no solo poseyendo oro y plata sino aquello que hay que poseer para ser felices. Amaya Martinez Hervás Jefa Estudis Secundaria V Una educación para una buena vida 122 agustinosvalencia.com COLEGIO STO. TOMÁS DE VILLANUEVA
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy Mzk1