Anuario 2026

n Bachillerato, la orientación educativa ha acompañado al alumnado en una etapa en la que la adolescencia empieza a mirar de frente a la vida adulta y a la responsabilidad de deci- dir. Bajo el lema “Somos comunidad” , el departamento se ha integrado como una pieza más en el engranaje de apoyos en la que participan tutores, profesorado, equipo directivo, familias y agentes externos, todos conscientes de que ninguna decisión importante se toma completa- mente en solitario. La acción tutorial en Bachillerato se ha centrado en ayudar al alumnado a gestionar mejor un curso exigente y cargado de expectativas. Las sesiones de orientación impartidas por el departamento —sobre estrategias de aprendizaje y organización del estudio, así como sobre gestión de la ansiedad— han buscado que cada estu- diante reconozca sus límites y fortalezas, aprenda a cui- darse en época de exámenes y se prepare para afrontar pruebas como las de acceso a la universidad con mayor serenidad. Este trabajo se ha coordinado estrechamente con los tutores y Jefatura de estudios, que son quienes acompañan más de cerca las dudas, los cansancios y los pequeños logros del día a día. Las acciones realizadas con el Plan Director y otros programas de la administración pública sobre delitos de odio y juegos de azar online, se han planteado como espacios de reflexión adulta, en los que el alumnado ha podido cuestionar creencias, revisar conductas y tomar postura ante temas que también estarán presentes fue- ra del colegio. La orientación académica y profesional ha sido, quizá, el ámbito más visible en Bachillerato, porque atraviesa directamente las decisiones que marcarán los primeros pasos del alumnado fuera de la etapa escolar. Cuestionarios de intereses y de elección de estudios, revisión de notas de corte y ponderaciones, sesiones informativas sobre el funcionamiento de la PAU, el acceso y admisión a los estudios universita- rios y de formación profesional, y las visitas a la UPV, UV y al CIPFP Ausiàs March han permitido contrastar expectativas con datos reales, abrir opciones y cerrar otras con mayor seguridad. El uso de recursos tecno- lógicos de orientación ha pretendido ayudar a que los estudiantes practiquen el proceso de elección y tomen conciencia de la responsabilidad que implica decidir sus próximos años. Todo este trabajo se ha apoyado en una relación constante con los tutores escolares, equipo educati- vo y las familias, que en Bachillerato viven también su propio pro- ceso de adaptación: dejar espacio para que los hijos decidan, pero sin soltarlos del todo. Reuniones, comunica- ciones a través de las plataformas del centro y entrevistas individuales han servido para alinear expectativas, aclarar dudas sobre pruebas de acceso, becas y vías formativas, y recor- dar que orientación, familia y centro forman parte de la misma comunidad educativa que sostiene al alumno en este tramo final de la etapa educativa de secundaria post-obligatoria. Para quienes finalizan la etapa de Bachillerato y se preparan para salir del colegio, la orientación ha sido, muchas veces, un lugar al que acudir con preguntas que no se responden solo con un boletín de notas: “¿y si me equivoco de carrera?”, “¿y si no llego a la nota?”, “¿y si no sé todavía lo que quiero?” . Las entrevistas personales, los correos informativos, las sesiones informativas, etc. han querido transmitir una idea clave: decidir no significa tenerlo todo claro, sino aprender a elegir con la mejor información posible y con la confianza y esperanza de que la comunidad que dejan atrás siga siendo un punto de referencia para ellos. Cuando, dentro de unos años, estos alumnos recuer- den su paso por Bachillerato, quizá piensen en exáme- nes, trabajos y selectividad; pero también esperamos que mantengan en su recuerdo conversaciones perso- nales, reflexiones, la visita a una universidad que les hizo ilusión o les ayudó a decidir o a descartar, un taller que les ayudó a mirar o entender las cosas de otra manera, o un día en que se sintieron escuchados en sus miedos. La orientación educativa, integrada en la vida del centro, ha querido ser precisamente eso: un acompañamiento cercano y profesional en un momento en que la palabra comunidad se transforma en proyecto personal, y en el que el colegio se despide, confiando en que cada uno llevará consigo algo de lo vivido aquí para seguir tra- zando su propio camino. Daniel GarcíaSelva Psicólogo La orientación educativa en Bachillerato. E 123 agustinosvalencia.com COLEGIO STO. TOMÁS DE VILLANUEVA

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