Anuario 2026
Educar corazones en un mundo lleno de pantallas A l llegar al final de este curso escolar, es in- evitable detenernos un momento y reflexio- nar sobre el apasionante reto que comparti- mos cada día: educar. Vivimos en una época extraordinaria. Nunca ha- bíamos tenido acceso a tanta información, a tantas herramientas y a tantas posibilidades de comunica- ción. Nuestros alumnos crecen rodeados de panta- llas, dispositivos y estímulos constantes que les per- miten conocer el mundo con un solo clic. Sin embargo, junto a todas estas oportunidades, surgen también nuevos desafíos. Como educado- res y como familias, nos preguntamos cada vez con más frecuencia cómo ayudar a nuestro alumnado a desarrollar la atención, la capacidad de esfuerzo, el pensamiento crítico, la empatía y la gestión de las emociones en una sociedad caracterizada por la in- mediatez. La educación del siglo XXI nos exige preparar a nuestro alumnado para profesiones que quizá aún no existen, para resolver problemas que todavía desconocemos y para desenvolverse en un mundo en continuo cambio. Pero, por encima de todo, nos exige formar buenas personas. Y es aquí donde el mensaje de San Agustín sigue teniendo plena vigencia. Cuando nos invita a mirar hacia nuestro interior, nos recuerda que la verdade- ra educación no consiste únicamente en acumular conocimientos, sino en descubrir quiénes somos y qué tipo de personas queremos llegar a ser. Nuestro alumnado necesita aprender Matemáticas, Lengua, Ciencias e Idiomas, pero también necesitan aprender a convivir, a escuchar, a respetar, a trabajar en equipo, a perseverar cuando las cosas no salen bien y a valorar el esfuerzo propio y el de los demás. Nece- sitan descubrir que el éxito no se mide solamente por las notas obtenidas, sino también por la capacidad de actuar con honestidad, generosidad y responsabilidad. Como colegio agustino, creemos profundamente en una educación que une mente y corazón. Una educación que busca la excelencia académica, pero que también cultiva la amistad, la interioridad, la so- lidaridad y el sentido de comunidad. Porque sabe- mos que los conocimientos abren puertas, pero son los valores los que nos ayudan a recorrer el camino. En este proceso, las familias desempeñan un pa- pel insustituible. Nin- gún proyecto educati- vo puede alcanzar sus objetivos sin vuestra confianza, vuestra co- laboración y vuestro compromiso diario. Por ello, quiero expresar hoy nuestro más sincero agradecimiento. Gracias por acompañar a vuestros hijos/as en las tareas cotidianas, por animarlos en los momentos de dificultad, por celebrar sus logros, por confiar en nuestro trabajo y por caminar junto a nosotros. La educación es una tarea compartida que solo alcanza su verdadera fuerza cuando familia y escuela avanzan en la misma dirección. A lo largo de este curso hemos comprobado una vez más que cuando existe esta alianza educativa, el alumnado crece no solo académicamente, sino también como personas. Y ese es, sin duda, el ma- yor éxito que podemos alcanzar. Terminamos un año lleno de aprendizajes, expe- riencias y retos superados. Lo hacemos con gratitud, con ilusión y con la certeza de que cada pequeño esfuerzo realizado durante estos meses está contri- buyendo a construir personas más preparadas, más comprometidas y humanas. Sigamos educando corazones en un mundo de pantallas. Sigamos enseñando a nuestro alumnado a buscar la verdad, a cuidar de los demás, a valorar la amistad y a descubrir la mejor versión de sí mis- mos. Porque, como nos enseñó San Agustín, la verdadera transformación del mundo comienza siempre en el corazón de cada persona. Isabel Ribera Doménech Jefa de Estudios de Primaria 49 agustinosvalencia.com COLEGIO STO. TOMÁS DE VILLANUEVA
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